Muy bien, una de las cosas que he aprendido desde que vivo solo es a comer. Sí, a comer. Pues resulta que hace unos tres año no comía la gran variedad de alimentos que como ahora. Ha sido un proceso drástico de la vida, pero uno que agradezco; sencillamente la verdadera magia sucede en la cocina. Hoy les traigo una receta que es el vivo ejemplo de dos cosas, 1) Lo que aprendí a comer y 2) mezclar sabores. Con ustedes un sándwich de diez minutos con queso provolone asado y cebollas caramelizadas.